Casa Jaumet
Nuestro proyecto de vida
Hace ya media vida que decidimos empezar una nueva y arrancar este pequeño gran proyecto que es Casa Jaumet y su entorno. En aquel momento buscábamos un lugar que necesitara de nuestras herramientas y conocimientos para ser recuperado con respeto a sus orígenes. Lo hemos hecho (y lo seguimos haciendo) de la forma más respetuosa posible, diseñando con criterios de permacultura e intentando dejar la mínima huella ecológica. Con los años, mucho esfuerzo y aprendiendo siempre de los errores, hemos rehabilitado una casa de forma prácticamente ecológica e integrada en su entorno.
Historia de la casa
Compramos Casa Jaumet en 2005. Actualmente es la única casa habitada de Aramunt Vell, un pueblo que fue abandonado hacia los años setenta. Nuestros hijos son la 13ª generación que vive aquí. Antiguamente, Casa Jaumet pertenecía a los dueños del molino de aceite del pueblo, y el cura vivía en una de sus estancias. Fue una de las primeras casas que salió de la protección de una villa cerrada y la más cercana a la Font Vella, donde todavía quedan las ruinas del antiguo molino. Los antiguos propietarios de Casa Jaumet la fueron ampliando poco a poco, a medida que obtenían beneficios.
Aramunt Vell es un pueblo abandonado con un estricto Plan Especial sobre las Condiciones Urbanísticas del Núcleo Urbano y su entorno. Poco a poco, hemos ido restaurando la casa y las construcciones anexas con el máximo respeto y materiales naturales.
Antes y después de Casa Jaumet
Proyecto de autosuficiencia
Casa Jaumet se concibió como un proyecto de autosuficiencia y una casa ecológica que aprovecha el agua, la energía y reduce el impacto ambiental de los residuos generados. Los materiales utilizados en la construcción son naturales y aislantes, para favorecer el ahorro energético. Principalmente hemos utilizado piedra seca, madera, vigas locales, mortero de cal y sulfato de hierro para pintar las paredes. Tenemos un sistema de almacenamiento y aprovechamiento de agua, que se recoge de los tejados. El agua que bebemos la vamos a buscar a la Font Vella e intentamos alimentarnos de nuestros huertos y frutales. La casa tiene placas fotovoltaicas, que nos permiten funcionar con energía limpia. Finalmente, tenemos una fosa séptica, donde se degradan los residuos biológicos (por eso solo usamos productos de higiene ecológicos en casa) y recientemente hemos construido un váter seco que nos permite ahorrar agua y devuelve los residuos a la tierra. El objetivo principal es diseñar una casa que se adapte al entorno y vivir en armonía con la naturaleza.
Permacultura: cultivo de la tierra respetuoso
La casa está rodeada de campos de olivos centenarios, muchos de ellos de variedades tradicionales del Pallars en recuperación, como la llargueta y la cua de cirera. A lo largo de los años hemos aprendido a cuidarlos de forma ecológica, haciendo formaciones y, sobre todo, con paciencia, pasión y trabajo. Tratamos los cultivos con criterios agroforestales y de agricultura regenerativa, intentando captar el máximo carbono posible. Nuestras dos burritas labran y abonan el terreno de manera natural, evitando cualquier tratamiento químico. Cuidamos el medio para que los olivos crezcan más fuertes y resistentes a las plagas. Alrededor de Casa Jaumet crecen silvestres la ajedrea, el tomillo, la lavanda, la artemisa, la cola de caballo, las ortigas, endrinos, rosales y granados silvestres.
Camino hacia el autoconsumo: huerto ecológico y árboles frutales
Tenemos dos invernaderos, varios campos de frutales y un corral con gallinas y gallos. Nuestro objetivo es alimentarnos exclusivamente de lo que producimos, aunque no todas las temporadas del año es posible todavía. Nuestra huerta es ecológica y frondosa, ya que la hemos diseñado para que crezcan plantas mediterráneas en simbiosis entre ellas. Tratamos los cultivos con técnicas naturales, colocando materia vegetal en la base de las plantas, escardando y utilizando fertilizantes biológicos. Periódicamente tratamos las plantas con bioestimulantes como cola de caballo y ortiga. Jamás usamos pesticidas ni herbicidas. Disfrutamos comiendo nuestras propias lechugas, acelgas, tomates, calabacines, calabazas, brócolis, coles, aromáticas... ¡Su sabor es excepcional!
Compromiso con la agricultura tradicional
Las variedades agrícolas forman parte de la gastronomía de los pueblos y son un legado de la agricultura tradicional. Solo en Cataluña hay decenas de tipos de lechugas, escarolas, judías, coles, tomates, calabazas... Sin embargo, este patrimonio agrícola ha sido desplazado de los mercados actuales por las cuatro variedades de frutas y verduras más productivas o comerciales. Del mismo modo, hay cultivos que prácticamente se han extinguido por el desconocimiento de los consumidores. Por ejemplo, en Casa Jaumet trabajamos en una plantación de encinas de bellota dulce, ya que este fruto se consumía antiguamente de forma similar a las almendras: se podía hacer harina y pan. Por otra parte, hemos reintroducido en la cocina plantas comestibles casi olvidadas, como las plantas silvestres comestibles. Todo esto nos sirve para enriquecer nuestra dieta en nutrientes, colores y texturas, pero sobre todo contribuye a preservar la cultura gastronómica y la biodiversidad, esenciales para la alimentación del futuro.
Apicultura: el arte de cuidar las abejas
La apicultura fue uno de los primeros proyectos que iniciamos al establecernos aquí, porque sabemos que las abejas son vitales para el medio ambiente y para nuestra alimentación. Durante estos años hemos comprobado que la apicultura es un arte desconocido y olvidado, o insensibilizado y silenciado, y que la miel que se compra hoy en día no es miel. Constantemente nos hemos formado en técnicas de apicultura respetuosas con el ciclo de vida de estos animales, realizando estancias en granjas de apicultores ecológicos, cursos, formaciones y catas de miel. Cada año hemos hecho miel hasta profesionalizarnos. Actualmente hemos desarrollado un prototipo para poder comercializar el panal de miel, una parte de la miel que a menudo es privilegio solo de los apicultores, ya que no se encuentra en el mercado. Creemos que la miel es una auténtica medicina natural y que las abejas y la apicultura ecológica tienen una importancia fundamental para el medio ambiente.
Una manera de vivir
Vivir ecológicamente nos mantiene más conectados con la naturaleza. Durante todo el año disfrutamos del paisaje, los cielos, el aire limpio, las plantas, los insectos, los frutos y la paz, pero también notamos directamente las consecuencias del cambio climático: la sequía, las plagas, el sufrimiento de las plantas y los animales, ahogados por las altas temperaturas, el secado de las fuentes, los incendios forestales... Disfrutamos pero también sufrimos con la Tierra, eso es el motor que nos impulsa a buscar una forma de vida más respetuosa con la naturaleza.
A lo largo de estos años hemos experimentado diversas formas de vivir para lograr nuestro objetivo que es completar el proyecto de Casa Jaumet y su entorno. Este proceso nos ha llevado a la masovería y a WWOOF, un sistema de intercambio para trabajadores en granjas ecológicas de todo el mundo.
Proyectos de aparcería, restauración y bioconstrucción
Todavía tenemos mucho trabajo por hacer en Casa Jaumet y su entorno. Tenemos un proyecto de aparcería y necesitamos manos y técnicos para trabajos de bioconstrucción, restauración, mano de obra en el campo y mucho más. A continuación encontrarás el enlace a la web donde publicamos los proyectos futuros.
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